Llegó la hora que tenía que llegar.
Ya me he reencontrado con mi amigo Iker, yo lo ví muy alegre, nada que ver con la crisis que me habían dicho que tenía, fueron como dos minutos nomas los que platicamos, el se fue a su sesión y ya.
Una cosa de la cual no me había dado cuenta era que su madre había perdido la vista, por culpa de las cataratas.
Pero la familia se veía muy alegre. No notaba algún problema que tuvieran. Lo único que noté era que Iker estaba algo nervioso y se escondía un poco, pero era su comportamiento habitual, me acuerdo una vez haberle visitado en su cumpleaños y se puso muy nervioso, fue a buscar a su mamá a que la abrazara. No se puso a llorar pero su madre dijo que estaba temblando, igual se le veía contento. Solo fue que no estaba acostumbrado a visitas sorpresa (aunque si le avisamos a su madre por teléfono e hicimos algunos planes. Iker y yo nos viciamos un poco con la consola, y luego nos pusimos a corretear por toda la casa, comimos helado y nos invitaron a una albercada, a la que fuí un tiempo después, en la casa de su abuela.
Me contó que tenía entradas secretas a otras casas, pero yo no le creí mucho, igual estaba interesante la platica.
En quinto año de primaria, con otro amigo, hicimos un mini picnic. Me acuerdo que ese fue el ultimo año en esa escuela. Pero lo volví a ver hace muy poco, me alegra verlo bien.
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